martedì 15 settembre 2009

Perestroika, en el país de las palabras perdidas.

Corrían finales de los años ochenta cuando el mundo real se transformaba bajo la palabra Perestroika.

Corrían cronológicamente a Cuba los mismos años que el mundo real, pero la muralla del comunismo filtra las noticias, todavía hoy, de los fenómenos sociales e históricos que no estamos preparados para entender, así decía, el dictador máximo para justificar lo que el mundo real se llama simplemente, CENSURA.

La Perestroika, era en Cuba una palabra murmurada para evocar el holocausto creado por Mijail Gorbachov en la entonces "hermana U.R.S.S."

No supe cuál fue exactamente la catástrofe que Gorbachov había desatado en el mundo real pero mi Comandante para aquellos que como yo, “ no estábamos preparados para entender”, dio uno de sus largos discursos que en pocas palabras se podía resumir como que la hermana U.R.S.S. “nos dejaba en la calle y sin llavín”*, iniciando así otro largo y eterno periodo de carencias, más conocido por periodo especial.

En el plan de estudios universitarios de 1988, la asignatura de Filosofía figuraba todavía con sus únicos apellidos, Marxista-Leninista I y II . Sí, eran dos las partes necesarias para aprender la filosofía, para así, quien no la cogió en la primera parte, la coja con la segunda . Pasamos largas y martillantes noventa horas, plenas y llenas, a estudiar una ideología que fuera, en el mundo real, caía a pedazos o con más precisión, caía por bloques.

Creía que la selectiva universidad cubana era para quienes estábamos preparados para entender,” y que antes o después el profesor de marxismo, bien preparado para la ocasión, daría a la palabra perdida, cuerpo y alma.

Creía, creí en pasado.

En el 1989, para quienes no fueron suficientes las primeras noventa horas, el elaborado programa de estudios proponía más de lo mismo, Economía Política I. La asignatura era hija de los mismos padres de la filosofía y por tanto con los mismos únicos apellidos, Marxista-Leninista. Y qué piensan que hemos acabo aquí, no hay uno sin dos dice el proverbio, seguimos con Economía Política Marxista-Leninista II a las cuales dedicamos entre ambas un total noventa y seis horas. Después de hacer un rápido suma y sigue había pasado casi doscientas horas entre las ideas de Marx y Lenin y la palabra perdida, Perestroika, todavía sin aparecer; mientras fuera, en el mundo real, todos los países engendrados preferían restar huérfanos a cargar con el apellido de tan pesada familia.

En el 1991 sucedieron cosas misteriosas, inexplicables, sustituciones, palabras cambiadas, se discutía sobre el nombre de darle a la nueva criatura hasta que finalmente la llamaron a secas, Socialismo Científico. Nos condecoran con otras cuarenta horas, necesarias para quienes no cogieron nada en las primeras doscientas.

En clases de Socialismo Científico la profesora intentaba dar un ritmo diverso, para hacernos partícipes de algo que sólo ella veía y delante a preguntas precisas sobre la palabra perdida se balanceaba como un equilibrista saltando con agilidad los 45 minutos de clase, donde al final, los que no estábamos preparados para entender,” sufríamos de un fuerte mareo como efecto secundario a su cháchara.

Habían pasado muchos años en el mundo real desde el inicio del proceso histórico que desplomó “la sociedad comunista a l' avangard”, y mientras tanto en el país de las palabras perdidas, continuábamos a sobrevivir bajo nuestra adorada campana de cristal, donde rebotan siempre las mismas asfixiantes palabras. SOCIALISMO O MUERTE


“Hoy sabemos que hubiéramos podido evitar muchas de las nuestras dificultades si el proceso democrático se hubiera desarrollado normalmente en el nuestro país.”

Mijail Gorvachov, La Perestroika