sabato 19 gennaio 2008

Francia, Landerneau y el puente de Rohan.







Continuamos el viaje a través de la región de Bretaña en la Francia y llegamos a la encantadora ciudad de Landerneau -Landerne en bretón-, a la orilla del río Elorn.

Esta ciudad posee uno de los raros y últimos puentes habitados de Europa, el puente de Rohan, llamado así como sus antiguos señores.

Florón del patrimonio landernéen, el puente de Rohan posse seis arcos que franquean el río Elorn, señalando el vínculo entre el mar y el río -la marea ascendente que recorre fácilmente los 10 km que la separan del río- y establece el límite entre la región de Léon (al norte) y la Cornualles (al sur). Reza un proverbio bretón "cuando estoy sobre el Puente de Landerneau, tengo un pie en Léon y otro en Cornualles".

La estructura urbana de la ciudad se define en torno al Puente de Rohan, paso obligado entre dos barrios, Saint-Houardon y Santo-Thomas, y dos regiones, el Léon y la Cornualles. Descansando a la encrucijada de dos territorios, esta obra es un punto también de encuentro entre un río (l'Elorn) y el mar (l'Océan atlántico).

Un primer puente existe seguramente a partir del XII siglo, con certeza en 1336. En 1510, Jehan II, Vizconde de Rohan, reconstruye el puente en granito de kersanton. Se construyen entonces un molino, una pesquería, una capilla, una sala de espera y una prisión.

Landerneau es conocida como ciudad de la Luna -Cité de la Lune-, símbolo de la ciudad desde el siglo XVII, ésta apareció en los escudos de armas cuando el señor de Rohan decidió sustituir al sol, que enarbolaba hasta entonces, para oponerse a Luis XIV. Desde aquel momento, se la encuentra declinada sobre las casas, en las reposterías e incluso hasta en el nombre del festival que anima la ciudad a principios de julio: Kann al Loar, le "chant de la lune".

Cuentan además que fastidiado de los esplendores de la corte del Rey Sol, un gentilhombre bretón exclamó: “ La luna de Landerneau es más grande que la de Versalles”, refiriendóse a la luna de cobre que servía de veleta en el campanario de Saint-Houardon. De resultado, la luna de Landerneau se hizo leyenda.

entre las fuentes consultadas Chez papinou en francés.