giovedì 29 novembre 2007

Relato online: Historia de un ventilador Ruso




LLAMADO A LA BLOGUERA:

General Electric aprovecha esta ocasión para invitar a todos los cacharros de la Comarca Bloguera (tablas de planchar, escobas, lavadoras auricas, tibores... y demás nobles artefactos que los humanos han tirado al abandono) para que colaboren con una historia de sus glorias o miserias en este espacio. Si es Ud. un cacharro y quiere insertar un capítulo de sus aventuras en esta página, hágamela llegar con urgencia.
En respuesta al blogllamado, del General Electric jefe de los blogCacharos, Órbita VentilAdoration ha decidido participar confesando los siete pecados de su vida. Reciclate y cuéntanos tu historia.






HISTORIA DE UN VENTILADOR RUSO (historia completa)
Hola, me llamo Órbita

Mi nombre es una premonición de mi futuro y mi historia es triste y larga como la de todos los emigrantes.
Nací en un país lejano que en su tiempo era una potencia mundial. Ciertamente nacer ventilador en un país donde el calor no existe era casi una condena a muerte. Hice largas colas para encontrar trabajo, pero en el momento de la entrevista, de frente a la fatal pregunta:

-¿Qué sabes hacer? o ¿nos muestras tu curriculum?.
Mi función de enfriar y refrescar no encontraban el puesto justo. Hice todo lo posible por caer en gracia y encontrar trabajo. En un momento de desesperación me voté encima un galón de esmalte rojo para ver si así pasa desapercibido y podía penetrar en la filas rojas, con la esperanza que despertando pena o lástima me aceptasen. Nada.
Como no podía estar con ellos decidí estar en contra de ellos; porque no es justo que un gobierno cree electrodomésticos y luego les diga: " no hay corriente para hacerlos funcionar" como han hecho con muchos de mis amigos, o no ofrecerles un trabajo para que puedan llevar una vida decorosa, la vida digna a que aspira todo electrodoméstico que se respete. Protesté abiertamente. Órbita en prisión.
Nada daba resultado. Caminando por las calles de Moscú vi un gran Barco donde un grupo de refrigeradores se embarcaban para el paraíso tropical, donde daban trabajo a todos. Vi a los Frigos que se despedían de su familia y aproveché que uno se había sentado a contemplar el mar, mientras se bebía un vaso de vodka, para hacerle unas preguntas. Me le acerqué porque algo me decía que el futuro estaba, esta vez, al alcance de mis aletas.

Se llamaba Vladimir pero se cambió el nombre a Mir, porque estaría más a tono con su nuevo país, eso pensaba. Mir me explicó todo lo que había hecho para terminar allí; me dijo que tampoco él encontraba trabajo por las mismas razones que yo.
-Aquí solo quieren quien los calientes, solo el vodka y las estufas tienen puestos seguros. Si, no te ven rojo caliente no eres nadie en este país.
Salude a Mir, le deseé un buen viaje y un futuro de prosperidad en el paraíso tropical.
Corrí a casa, me di un buen baño para eliminar este rojo esmalte desorbitante. Me di una peinadita a las paletas, cogí el pasaporte y salí corriendo para la oficina de emigración

Cuando llegué a la oficina alguien me dijo que el número de emigrantes estaba cerrado, pero si yo quería salir existía "otro modo". El oficial Plancha Caliente, no me daba mucha confianza, pero de momento no quería contradecirlo porque se ponía al rojo vivo. En la calle de lo perverso que era , El Plancha, cuando se enfadaba te planchaba sin más ni más. Lo escuché con la intención de llegar a un acuerdo con él.
Plancha Caliente se dedicaba al tráfico ilegal de electrodomésticos; debía pagarle 8000 dólares constantes y sonantes y él se encargaba del resto. Me dio un mes de tiempo para llevarle el dinero, y si no lo hacía él se encargaba de convertirme en chatarra. Había cruzado una línea, no había marcha atrás.
No pueden imaginar cuántas cosas debe hacer un ventilador para reunir todo ese dinero. Pero como la necesidad desarrolla la creación les revelaré algunas.
Con un eje movido de un motor se pueden hacer maravillas; me dedique a afilar tijeras, cuchillos y todo lo que apareciera. En los carnavales me metía de cabeza dentro de un enorme caldero y hacia bolas de algodón de azúcar para que comieran los malditos humanos. Pero por mucho que trabajaba el dinero no era suficiente; faltaban veinte días y Plancha Caliente comenzaba a amenazarme con recados que me enviaba con el señor Phone de la esquina.

Mirando mi filme preferido Moulin Rouge me inspiré en su protagonista que como yo tenía unas grandes paletas rojas que giraban llenas de luces y todos los humanos llegaban y caían como moscas en la trampa. El resto se lo pueden imaginar. Me quite mis discretas aletas, le di unos colores fluorescentes y salí a hacer la calle.
Veinte días más tarde tenía mi dinero mal ganado en el bolsillo. Quizás allá en la distancia podría llevar una vida mejor, encontrar un trabajo honrado y olvidar las degradaciones de mi vida pasada.

Plancha me recibió todo frío, mejor así. Le di el dinero y me dijo que me había hecho un pasaporte nuevo cambiándome el nombre. Leí la primera página y entendí a qué se refería: Orbita VentilAdorada. Después de leer el nombre alcé la vista dispuesto a protestar, pero Plancha me miró y me hizo un guiño de complicidad, como para darme a entender que sabía de mis andanzas.

La noche de la partida era oscura, a mi no me acompaño ni la luna. Este barco era pequeño y el muelle estaba apartado de la ciudad. Un grupo de Frigos lo abordaron y cuando yo iba a subir Plancha me paró y me dijo:
- Tú entra por aquella puerta.
Ví una manilla plateada brillar y aunque todo estaba oscuro entré. Plash... se sintió cerrarse la puerta
-Oye, cuidado que me pisas. Escuché una voz y varias respiraciones próximas.
Había una señora Fosforera que no sé qué hacía con nosotros en ese momento, pero se encendió y pudimos saber que estábamos dentro de un Frigo-Camello que se dedicaba al tráfico ilegal de electrodomésticos. Los noticieros en los últimos días no hablaban de otra cosa…del horror de esos viajes...y yo Órbita había terminado en esto.
No les cuento más, sería demasiado larga la historia de esta aventura y lo que luego viví o vivo en el paraíso tropical prometido.
Saludos a todos los electrodomésticos libres y que no deben darse colores para ser aceptados.