martedì 16 ottobre 2007

Don Quijote y Rocinante



En este mundo de Blogomanía, giro de algún tiempo como el Quijote sobre su Rocinante con la lanza debajo del brazo luchando contra Molinos de viento.

Un día en un país desconocido, ví un molino a los lejos con un cartel que indicaba el camino:

Por esta parte “Cuba a 360° para compañeros y no compañeros”.

Miré a mi Rocinante y le dije:

-Tranquilo que esta noche tenemos techo donde acampar y comida gratis.

Nos miramos, bajé la lanza, respiramos profundo y me regaló su peculiar caballeresca sonrisa. Su mejor premio.

Llegábamos exhaustos, con las caras largas de las batallas liberadas en otras tierras enemigas.

Bajo de mi fiel Roci, toco la puerta.
Un abismal y impresionante crujido.
Se abre la ventanilla de la puerta.
Nos aparece un señor de oscura y tupida barba. ¿?

A Roci y a mi la cosa comenzó a darnos mal olor, sin entrar en la noble morada, enfilamos nuestros ojos curiosos a través de la pequeña ventanilla, en busca de indicios para confirmar nuestras sospechas.

- Ahhhh ahhh. Gritamos al unisono!!!
El Roci metió un grito asordante conviertiendo su cola en lanza decorada con sus pelos cayentes.
-Señal de Alarma!
Cogí fuertemente la mía lanza dispuesta a recomenzar la batalla.

Habíamos visto que en el fondo de la pared izquierda, el molinero tenía colgada una foto que delataba su pasado y sonreía junto al Grande Mago!!!

La guerra no había terminado, pensamos.
Esta noche no dormiremos tranquilos.

Alzé la voz,,,, le dije:

-ehhh tú ¿que sucede en este molino?, ha dicho que era para todos los habitantes de la isla, ¿cómo es que no está la puerta abierta para todos?
Insistí mientras enfilaba la lanza por la ventanilla.

-Espera, espera!!! Dijo él aprisa esquivando el inesperado ataque.

Temiendo casi por su vida abrió completamente la puerta y pudimos ver las fotos a la derecha de otros legendarios guerreros del reino.

Al Roci la cola le volvió a su puesto, bajé la lanza y cruce cuidadosamente el umbral con cuidado que saliera el fantasma del grande Mago de alguna oscura esquina.

El molinero ofreció su mejor vino, su mejor pan y nos sentamos todos a la mesa.
Incluso Roci que educado para estas situaciones se alzó con elegancia la cola, metió debajo su cojín para no ensuciar y nos acompaño como uno más.

Dormimos y descansamos. No lo haciamos de este modo desde algún tiempo aunque si confieso que de vez en cuando el Roci y yo abríamos los ojos en medio de la noche, un poco asustados por la poca costumbre de tener debajo del mismo techo a todos reunidos.


Moralejas:

Antes de tirar a lanza espera ver quién está detrás de la puerta.
Para dormir tranquilos se necesita habituarnos a los ruidos desconocidos.