domenica 4 novembre 2007

Los juguetes y la lista.

De niña corría y jugaba como todos los niños.
Esperaba con ansia las vacaciones.
Esperaba con ansia el veintiséis de julio.
Esperaba con ansia saber qué número tenía en La Lista para comprar los juguetes.
Eh sí, era todo un ritual nacional!

Esperábamos este grandioso día, el 26 julio no porque Fidel asaltó el cuartel Moncada entrando por siempre en la historia de Cuba; esto por suerte todavía no eramos capaces de entenderlo del todo. Era importante, porque llegaban los juguetes!!!!!!

Desde aquella parte del océano las cosas transcurren con tiempos diversos. Por años mi madre intentaba explicarme infructuosamente la relación de los cinco obstáculos que necesitas superar antes de tocar un juguete.

Rifa-lista-turno-esperar-cola.

Pero ¿cómo se le explica a los niños que es solo ese día cuando se compran los juguetes?, ¿cómo explicas que no es llegar y besar el santo?, era entonces cuando hacia la internacional pregunta:

-¿y por qué? Luego de repetidos esfuerzos de explicaciones en vano; la respuesta comenzaba a ser:

-Porque sí, y basta. Respondía mi madre visto que ni siquiera ella las razones las conocía bien. Sabía solo que mientras más rápido aprendiese este orden de las cosas más rápido seriamos felices.

Primero se hacía la Rifa. Consistía en un sorteo se incluían todos los nombres de las familias de la cuadra*, al final de la rifa cada uno tenía un turno. Luego para publicar los resultados, hacían la Lista. La lista indicaba el turno y el día que debías comprar los juguetes, pero no indicaba la hora!!

!Que desgracia!!!

Entran en juego los últimos elementos. Ese día debías estar allí temprano y ponerte a esperar en Cola, estos dos últimos elementos están omnipresentes en todo aquello que desees realizar bajo el cielo patrio. Era fácil!!! 1+1+1+1+1=5

-OH mundo cruel!!! Pensaba

La Rifa madre de la Lista era algo misterioso. En alguna parte se hacia una rifa... ¿? proceso que hacia alguien ¿? El objetivo era demostrar una vez más que Todos, Todos, somos iguales de frente al Divino. (por favor no confundir vuestro Divino, con el nuestro)

-OH mundo cruel!!!

En aquellos días todo el país esperaba la misteriosa Lista.
El ansia era nacional. Pensándolo bien, era hermoso desde el punto de vista social. Es una cualidad exclusiva que se vive SOLO bajo el cielo de un gobierno totalitario. Hablabas con el vecino de casa tuya y ¿él?, esperaba la lista, tu amiguito, esperaba la Lista. Llamabas a tu pariente en la otra punta de la isla y él no ve la hora de ver esa maldita Lista.

Piensen un poco, Once millones de personas con un solo pensamiento, once millones de personas con un solo deseo, once millones de personas en espera de una LISTA. Salias a la calle y no se hablaba de otro.

-¿ oye chico, salió la lista? o

-¿Y tú que número cogiste?,

-¿has visto los juguetes que entraron?

Piensen por un momento ¡Qué tranquilidad para algunos! Es como cuando un pastor da de beber a todo el rebaño a la misma hora en la misma fuente. ÉL está seguro que puede salir, regresar y encontrará todas allí a beber, o mejor cuando ves caminar millones de hormigas por la mismo sendero y te preguntas pero estas hormigas ¿cómo hacen?, No hay una solo una que quiera ser diversa. NO! Continuas allí a mirar el hormiguero y descubres que no has visto lo mejor!! Entran todas sin el más mínimo rodeo por el mismo agujero.

Esta ansia nacional, se transforma una especie de solidaridad colectiva verso el prójimo. Es como cuando sabes que su dolor, es tu dolor y el tuyo es el mismo del compañero de frente. Este sentimiento de que estamos todos en el mismo bote, se transforma en una ola de simpatía nacional verso los demás. Esta especie de sensación explica por qué los cubanos cuando nos vemos incluso fuera de nuestro país, sentimos esa fuerte hermandad, y solidaridad inexplicable para el resto de la Humanidad.

La hermandad se explica fácil, porque a la fine somos todos hijos de un mismo Padre con la madre revolución. La solidaridad lo mismo porque todos sabemos de haber sufrido exactamente por las mismas cosas.

Nos miramos y pensamos:,

¿Qué me podrás contar que no sepa ya de ti?

¿Qué habrás haber hecho que no haya hecho yo?

¿Qué habrás comido que no haya comido yo?

Tus vestidos los tengo también yo. Todo se da por sentado al punto que si alguien le gusta como vistes, sin conocerte, sin saludarte, sin mirarte a la cara, te toca y te asalta con la pregunta:

-y esas chancletas mi'jita ¿ dónde las compraste? o esta otra...

- Y ese Pitusa de marca ¿quién te lo vendió?

Que linda es Cuba!

¿Quién te lo vendió?, o sea saben que no existe sitio, tienda, o bodega en todo el país donde yo haya podido comprarlo. Estas pequeñas cosas condicionan la vida de un cubano, nos marcan para siempre. No conocemos la palabra Privacidad del individuo. Nos Preguntas de historia, biología, cualquier cosa y hablamos por horas. Preguntemos qué es la Privacidad del individuo y seremos nosotros a escuchar. No es que seamos abiertos es que no sabemos por desgracia ser cerrados.

Era finalmente allí, llevada en la oscuridad de la noche, clavada por sus cuatro costados a la vieja puerta de madera de la Bodega, máxima garantía de que no escapase.

Estaba allí al sol batiente, era ELLA, la causante de todo nuestro martirio.

En penitencia!!! La más lista de todas las lista. La lista mostrándonos todos sus misterios.

Todos a sus pies en adoración. Todos intentando clavar nuestros ojos para saber cuanta suerte habíamos tenido esta vez y retirarnos con la esperanza de que antes o después llegaría a TODOS el turno.

Los juguetes eran tres: básico, no básico y el dirigido.
Eh sí dirigido,,de dirigible, en mi país casi todo es dirigible. Esta clasificación servía para indicar que un juguete el básico, era el más bello. El no básico eran cosas de menos interés. El dirigido era aquel que nadie quería y el primero que prestaba a mi hermana que con un martillo en mano, lo transformaba en un bello rompecabezas.

En la bodega se respiraba ese perfume a nuevo ,,mezclas de plástico, y papel que sólo se respiraba ese día. Si me llevaban con los ojos vendados era capaz de saber donde era. Era allí!! de frente a millones y millones de juguetes. Un poco exagerado pensando mejor era apenas un local de cuatro por cuatro metros, pero para mí eran millones nunca había visto tantos juntos.

¡Cuánto amaba este día!

!cuanto había esperado mi TURNO!

Mi madre, a la fine me hace anhelada pregunta:

- dime Ana que juguete te gusta

-quiero la muñeca que habla. Respondo sin la más mínima duda.

En un instante, mi madre y la tendera se miran. Me bastó poco para entender aquel fatídico encruce de miradas. Alarma total, comenzaba a temer lo peor.

-mi niña la muñeca que habla se la acaba de llevar tu amiguita del frente pero mira que linda que es ésta negrita llorona!

¿Negrita llorona pero si no era negra. Al meno mi muñeca se parecerá a mí. Se la ha llevado mi amiguita del frente aquella que todavía me duele la cabeza del último estirón de pelos. Pensaba

-NO, NO LA quiero!!!!!!!! Respondí con energía.

Alzo la mirada hacia los juguetes y veo,,, pero ¿qué veo?!!!!!! Todas las muñecas eran negritas lloronas. !Eran todas allí abandonadas!!!!!

¿Cómo nadie las podía querer? No tenía opción, era aquella o ninguna!!!

- Mi hijita mírala bien es muy bonita esa muñequita, ninguna otra niña la tiene.

Eh sí, estaba segura todas estaban allí. Pensaba mientras mis ojos se comenzaban a cerrar, la boca se me apretó, y mis bembitas comenzaron a competir con las de la muñequita negra. Ahora sí que nos parecíamos!

- ¿qué otras muñecas tienes?? A ver si esta niña se consuela. No te queda alguna de aquellas que hablan metida aparte, por casualidad?? Dijo mi madre con un filo de voz a la tendera esperando entendiese su desesperación. La tendera gira la cabeza rápidamente mirando detrás, como si alguno la hubiese descubierto. Con aire de quien tiene la sartén por el mango respondió:

-NO ,,NO imagínate es solo esto lo que nos queda.

Mi hermana miraba desde un rincón de la tienda, se chupaba el dedo y con los ojos pérdidos en medio de tantos juguetes parecía no entender el por qué de mi llanto.

Por un par de años la historia se repitió hasta agotar la paciencia de mi madre. Frente a la imposibilidad de satisfacción, luego de profundas explicaciones históricas para hacerme entender que en su tiempo los juguetes no existían, que ella no tuvo muñecas y que mi padre jugaba con botellas unidas a una cuerda con las que hacía los bueyes fue entonces cuando comencé a imaginar a mi madre sin juguetes, comencé a pensar......y vi todo claro.

Por aquellos días históricos para los niños cubanos me iba para el campo a jugar con todos mis primos y esperaba ver aparecer en el fondo del terraplén a mi madre. Llegaba llena de felicidad con los tres juguetes que ella, con ojos e ilusión de niña había elegido para mí.

Moraleja:

Si algún día deseas ciertamente ver sonreír un niño debes recordar cuando lo fuiste.